
Felipe Lecea fue un hombre hecho a sí mismo. Nacido en Alsasua, este empresario industrial siempre tuvo claro que quería devolver a la sociedad lo que esta le había dado. Cuando su mujer, Josefina Arregui fue diagnosticada de Alzheimer en los años 90, una enfermedad bastante desconocida en aquellos años, Lecea fue consciente de las carencias que había en el sistema de salud en cuanto a la atención a personas mayores con demencia. A partir de ese momento, y gracias también a la inestimable ayuda del actual vicepresidente y patrono, el psiquiatra pamplonés Vicente Madoz, nace la Fundación Felipe Lecea, entidad que gestiona la clínica Josefina Arregui.
La clínica nace con espíritu innovador, como centro de referencia en Navarra y con el objetivo de ofrecer un cuidado integral, holístico y personalizado al paciente psicogeriátrico. Desde sus inicios, introdujeron innovadoras terapias y sistemas que el doctor Madoz había conocido en sus estancias en Inglaterra. Según nos explica Ángel Gardachal, gerente de la Fundación, “nosotros con nuestros diferentes recursos nos dedicamos a tratar de recuperar o recompensar, es decir, volver a la normalidad aquellos deterioros cognitivos, trastornos de conducta y demás trastornos que la demencia genera en las personas.” Hoy en día, la Clínica de Alsasua es un centro de referencia a nivel nacional; a ella acuden cada año cerca de 30 médicos residentes MIR de todo España, así como enfermeras y enfermeros para formarse en psicogeriatría.

Las diferentes enfermedades derivadas de la demencia, a día de hoy no tienen cura. Sin embargo, si se sabe que muchos de sus síntomas son fruto de la descompensación provocada por diferentes medicaciones. En la Clínica Josefina Arregui se trabaja precisamente esto, tratando de revertir estas descompensaciones a través de un manejo adecuado de la farmacología, así como de terapias conductuales complementarias. El objetivo fundamental es evitar, o más bien retrasar al máximo que estas personas acaben siendo institucionalizadas. Para Ángel Gardachal, otro de los aspectos fundamentales de la Fundación es dar apoyo y asesorar a las familias de los pacientes psicogeriátricos. Estas enfermedades son muy duras, y en ocasiones muy largas, dificultando enormemente la convivencia y la relación entre los miembros de la familia. “Tratamos de atender a la familia del paciente con demencia, ayudándoles en el manejo conductual del paciente e incluso dándoles apoyo psicológico” relata.
En la actualidad la Fundación Felipe Lecea gestiona 3 recursos; en primer lugar su “buque insignia” el hospital de agudos, centro concertado con el sistema público de salud, donde atienden a pacientes muy descompensados. También gestionan el centro de día de Alsasua, que cuenta con 30 plazas y donde se ofrece una atención integral a la persona a través de diferentes terapias para que el paciente no tenga que llegar a ser hospitalizado. Y por último, la Fundación gestiona 3 consultas médicas especializadas en psicogeriatría en Pamplona, Alsasua y la recientemente inaugurada consulta de Vitoria. En ellas se ofrece fisioterapia, terapia ocupacional, psicología, y neuropsicología. Estos recursos son fundamentales en la detección precoz de diferentes enfermedades. Desde la Fundación Felipe Lecea son muy conscientes de que la innovación y el interemprendimiento son fundamentales para ofrecer mas y mejores servicios que puedan favorecer la calidad de vida de las personas enfermas, y como afirmó el director gerente “no buscamos otra cosa como entidad sin ánimo de lucro que ayudar a más personas, porque al final esa filantropía está detrás de todo.”

Un segundo aspecto que destacan desde la Fundación como clave de su buen hacer, es procurar siempre la estabilidad económica. Para ello han implementado un innovador sistema de gestión, que el pasado octubre pudieron compartir con otros asociados durante el Encuentro Itinerante organizado por Fundaciones de Navarra en Alsasua. Este sistema tiene como base la profesionalización de todos sus procesos, la innovación continua, la eficiencia económica y el crecimiento continuo. Y es que tal y como trasladó Gardachal al Patronato de la fundación al presentar este plan estratégico “cuanto mayor sea nuestro tamaño, más difícil será que inclemencias de cualquier tipo nos afecten”.
Y ha sido precisamente esta visión de futuro, la que ha hecho a la Fundación Felipe Lecea asociarse este año a la Asociación Fundaciones de Navarra. Esta asociación les permite trabajar en red, compartir sinergias con otras fundaciones, grandes pequeñas y de sectores muy diversos, pero con un mismo enfoque altruista, “que aportan un gran valor añadido a la sociedad Navarra en lo económico y en la creación de empleo, pero basado en la ayuda a los demás” concluyó.

