
En 2017 Iñaki Mendióroz (Pamplona, 1975) toma el cargo de presidente de la Asociación Fundaciones de Navarra, tras una temporada en la Junta como representante de Fundagro. Era un momento de grandes cambios para la entidad, y se necesitaba dar un paso hacia delante. Mendióroz toma las riendas de la entidad desde 2017 hasta 2023. Durante estos 6 años ha tenido que lidiar con una pandemia que puso en jaque al sector, y en los que se ha trabajado para dar voz y visibilidad a un sector que juega un papel fundamental en la vertebración de nuestra sociedad.
En septiembre de 2023, Mendióroz deja su puesto en Fundaciones de Navarra para asumir la nueva Dirección General de Economía Social en el Gobierno de Navarra, que era una demanda importante del sector, y desde donde aspira a dotar de mayor protagonismo y representatividad a este modelo social y económico basado en las personas.
¿Cuál es su balance tras su etapa al frente de Fundaciones de Navarra?
Al asumir la presidencia de Fundaciones de Navarra en 2017 pudimos comprobar que tenemos un tejido interesante a nivel de sector, que hace muchas cosas pero que normalmente se le ve poco.
Este es un sector que necesita apoyo, visibilidad; necesita una asociación como la que tenemos, que le permita tener un cierto soporte en actividades de mejora en la gestión, actividades de formación, actividades de difusión. En aquel momento, empezamos con esa ilusión.
Luego nos vino el misil de crucero con la COVID 19 que dejó temblando al sector, a las fundaciones, con problemas de recursos, problemas de personal… De personal me refiero a que muchas Fundaciones trabajan con voluntarios y con la dedicación altruista de los patronos. Desde ese punto de vista, la COVID fue un problema muy grave, muchas actividades se ralentizaron, se pusieron en peligro. La propia sociedad también vivió esos momentos malos y estuvimos ahí año y medio prácticamente, sufriendo mucho como sector.
Mientras tanto, estábamos trabajando en el Plan Integral de Economía Social que se consolidó en 2017 y luego trabajamos en el segundo.
¿Qué supuso para Fundaciones de Navarra participar en la formulación del Plan Integral de Economía Social?
Nos dio la perspectiva de ser una de las familias de la Economía Social, que para las Fundaciones era muy importante, porque parecía que estábamos un poco más alejados que el resto. Nos pusimos en el mapa; a través de ese Plan pudimos desarrollar estrategias más orientadas y más fuertes, para visibilizar nuestra actividad. Ese soporte fue muy importante.
Y luego vino la Ley de Fundaciones de Navarra, que también nos marcó un antes y un después. Nos permitió poder tener un marco regulatorio y también trabajar con todos los partidos políticos, con el Parlamento y con la Administración para explicarles lo que eran las Fundaciones, qué sensibilidad podíamos aportar en la redacción de la norma. Tuvimos mucho eco en las propuestas que habíamos planteado y se generó una relación de representatividad mucho mayor, por parte de la asociación: los patronatos que se crean para acoger a las fundaciones y el Registro de Fundaciones, con el que tenemos que trabajar muy de cerca, porque no es fácil a veces registrar una Fundación. Ahí tenemos todavía camino por hacer.
Y también, gracias a este Plan de Economía Social, accedimos a un convenio, que nos permite desde hace un año, poder desarrollar actividades de manera más estable. Esto permitió contratar a una responsable técnica que está dinamizando muchísimo la vida diaria, que nos permite además tener acceso directo a todas las Fundaciones, a las socias y las no socias, animarles, apoyarles en diferentes proyectos y mejorar la comunicación.
El resultado final de todo esto es que hemos hecho un camino que ha sido duro, pero que llegamos a un punto en que tenemos un mejor soporte y encima en este momento se nos reconoce a la Economía Social y en particular a las Fundaciones accediendo a esta Dirección General, con lo cual yo creo que el balance final de este periodo tiene un resultado muy interesante.
¿Qué visibilidad necesita el modelo fundacional, la labor filantrópica y el voluntariado en nuestra sociedad?
Los patronos forman parte de las fundaciones, las gobiernan, las organizan, pero lo hacen con recursos propios, asumen su tiempo, su talento, aportan su conocimiento. Por lo tanto, se dedican de manera muy directa y además cuentan con personas, en muchas ocasiones, personas voluntarias, porque los recursos son muy limitados, con lo cual, esas personas voluntarias aportan su solidaridad, su perfil profesional, su experiencia, de una manera también altruista. Eso enriquece mucho tanto al usuario que está recibiendo esa actividad, que me da igual que sea cultural, asistencial, de formación, de integración social, da igual, aporta un beneficio terrible.
Y además, las fundaciones estamos en todo el territorio. Fortalecemos esa colaboración público- privada que es tan importante. Es decir, donde las empresas no llegan o no quieren hacer cosas porque les resulta no viable económicamente, las Fundaciones estamos ahí. Donde la Administración no pueda llegar por falta de conocimiento sectorial o por falta de profundidad en el tema, o por falta de recursos, pues a veces las Fundaciones también estamos ahí. Vertebramos el territorio, planteamos ese equilibrio social que es tan importante. Yo creo que tenemos una labor muy muy seria en este tema.
Con la mirada puesta en el futuro, desde dentro del Gobierno de Navarra, desde esta nueva Dirección de Economía Social que se acaba de crear, ¿qué retos se plantea para la Economía Social en general y para las Fundaciones en particular?
Creo que podemos hacer y debemos hacer muchas cosas. Debemos plantear, fortalecer e impulsar la Economía Social. ¿Cómo? Pues tenemos el primer marco estratégico que es el Plan de Economía Social. Un plan que nos ha puesto como referencia a nivel nacional y a nivel europeo, algo que es de altísima relevancia gracias también a la labor de todas las familias que la componemos, donde todas estamos teniendo ese protagonismo que se demanda.
Ahora estamos a las puertas de elaborar el Tercer Plan de Economía Social. Por lo tanto, el primer reto va a ser analizar el segundo Plan para a ver qué se puede mejorar. Vamos a ver qué actuaciones no se han llegado a cumplir plenamente, y vamos a diseñar medidas y objetivos que permitan acometer esas actuaciones no cumplidas.
Por otro lado, vamos a hacerlo siempre de forma colaborativa con todo el sector, creando mesas de diálogo para que todas las familias formemos parte con sus opiniones y con sus propuestas. Sabiendo que tenemos un tejido tan amplio, donde la diversidad es tremenda, lo que queremos es apoyar y fomentar un marco regulatorio adecuado para que estas entidades puedan desarrollar sus actividades, puedan generar proyectos, sobre todo de carácter colaborativo, trabajen en cooperación, buscando impulsar sus actuaciones y la visibilidad de la Economía Social y ponerla en el lugar que se merece.
A partir de ahí, queremos acometer actuaciones e impulsar las que ya se están haciendo. Yo creo que la impronta de esta nueva Dirección tiene que ser favorecer proyectos colaborativos de impacto, proyectos que aborden modelos de innovación, modelos de cooperación, modelos que demuestren el valor de la Economía Social de una manera integradora, que busquen también acometer retos relacionados con la digitalización y la transformación ecológica que tenemos que realizar como sociedad. Todo esto es lo que podemos impulsar de de manera decidida, pero basándonos siempre en ese Plan Estratégico de Economía Social.
Existe además un tercer ámbito, el normativo. Tendremos que diseñar un espacio normativo diferente para dar cabida a estructuras y a modelos de representación que la Economía Social está pidiendo. Desde el punto de vista del Consejo Cooperativo, seguramente tendremos que reordenar ese Consejo para adaptarnos a la realidad de las cooperativas y de las sociedades laborales que reclaman un cambio.
También vamos a trabajar para impulsar el cumplimiento de diferentes cuestiones que están ya descritas en la ley, por ejemplo, la Reserva de Contratos. Tendremos que trabajar en coordinación con otros departamentos y con las entidades locales para que se haga efectivo lo antes posible y que además lo podamos impulsar como un valor añadido hacia el servicio o producto que se genera en el mercado. Esto también tiene que reconocerse.
Por otro lado, debemos apoyar a la Red de Economía Social y Solidaria, tratando de aglutinar y de homogeneizar sus actuaciones, través de ese registro de entidades contando con las herramientas propias de este colectivo para agrupar y fortalecerles.
Y desde el punto de vista de Fundaciones, pues sin duda deberíamos a coordinar los patronatos que están en los departamentos a los que se adscriben las diferentes Fundaciones para obtener mejor información, para obtener propuestas un poquito más sólidas de cómo trabajar de forma transversal en todos los sectores. Debemos acceder mejor a información e indicadores que nos permitan tener un seguimiento mucho más claro del Plan de Economía Social e impulsar la adaptación de la Ley de Fundaciones facilitando recursos y soporte a las Fundaciones.
Hay muchas cuestiones a las que podemos dedicar recursos o reorganizar recursos existentes, y que sin duda son grandes demandas que tiene la Economía Social.

